Un poyo rojo llega a Mar del Plata: la obra argentina que conquistó el mundo se presenta el 4 de julio
Un espectáculo que “se fue mundial” de una saoa pequeña del Abasto a 35 paises, llega a Mar del Plata para seguir sorprendiendo. Un poyo rojo, la obra de teatro físico que se transformó con el tiempo en un verdadero fenómeno internacional del teatro argentino recorriendo escenarios de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, llega el próximo 4 de julio al Centro de Arte Mdq, a las 21. Las entradas en venta por Plateanet y boletería del teatro.
A quince años de su estreno, Un poyo rojo lleva más de mil funciones con presencia en Francia, Suecia, Noruega, España, Italia, Estados Unidos, Serbia, Alemania, Canadá, Colombia, Bélgica, Portugal, México y Luxemburgo, entre otros.
La prensa internacional no tardó en reconocerla: medios como Broadway Baby la calificaron de “hilarante, técnicamente alucinante” y el Montreal Theatre Hub la llamó “hilarante obra maestra”.
Sus intérpretes, Luciano Rosso y Alfonso Barón, son artistas con formaciones sólidas en danza contemporánea y teatro físico. Rosso es además, sin haberlo buscado, uno de los argentinos más vistos en internet. En 2014, durante una función en Madrid, cerró el espectáculo con un playback gestual de El Pollito Pío que alguien del público grabó y subió a YouTube, convirtiéndolo en uno de los primeros grandes virales del teatro argentino. Diez años después, cuando la compañía regresó al Teatro Metropolitan de Buenos Aires, alguien volvió a filmarlo y lo subió a TikTok: el sketch llegó a los 100 millones de reproducciones.
Lo notable es que ese momento no es un número aparte: surge directamente de la radio en vivo que los actores sintonizan en escena, un aparato que en cada función opera como un tercer personaje, cambiando de dial, de idioma y de humor según el país donde se presenta.
Para quienes estudian teatro o danza, ver esta obra es casi una clase magistral. Al mezclar teatro, danza, circo y clown, la compañía logra un híbrido que les permite entrar a festivales de todo tipo: de mimo, de clown, de danza, de teatro. Son, como ellos mismos dicen, inclasificables. Esa condición, que en los primeros años les valió críticas de “argentinos locos”, es hoy precisamente lo que los hace únicos y los mantiene en gira quince años después.